jueves, 1 de septiembre de 2011

IR A LA RAVE TAMPOCO ES TAN GRAVE


Ante todo, decir que no tengo perro ni flauta (si acaso importa, tengo gato y armónica). Hace años que acudo a raves para disfrutar de ciertos estilos que vayan más allá de Paquito el Chocolatero. Existen ciertos prejuicios en torno a estos eventos, para lo cual escribo esta carta.

Al parecer, hay una tendencia en la naturaleza humana a rechazar tajantemente todo aquello que no entra en nuestros gustos. Si no nos gusta el fútbol, odiamos el fútbol. Si no nos gusta la ópera, odiamos la ópera. Es un hecho (y de hecho, me incluyo: odio a Paquito el Chocolatero). Para rectificar esta tendencia, basta practicar cierta cualidad (por desgracia, bastante en desuso hoy en día) llamada respeto. Hay muchos a los que esta palabra les suena a chino: para ellos va dirigida esta carta. El respeto es imprescindible para una convivencia que, queramos o no, estamos obligados a tener. El respeto (para unos y para otros) es necesario para que seamos mejores personas. Y todo el mundo, lo crean o no, merece un respeto. Respetar empieza por empatizar con la otra persona, ponernos bajo su piel e imaginar haber vivido bajo sus circunstancias: un padre severo, una madre prostituta, un hijo drogadicto. Las circunstancias nos definen, y sin empatía no hay respeto posible. Hay personas a las que les gusta tener perro, a otras les gusta tocar la flauta, y no por ello deben ser denigrados (bastante bajuno, la verdad).

A fin de cuentas, una rave no difiere tanto del "jaleo": música estridente y repetitiva, mucho consumo de drogas (para qué engañarnos: el alcohol y el tabaco no solo son adictivos, sino dañinos a más no poder) y sobre todo, gente con ganas de pasárselo bien. De poco sirve que las raves se celebren en sitios alejados para molestar lo menos posible, son igualmente perseguidas. La felicidad tendría que ser un derecho universal, y no se debe criminalizar la diversión por el simple hecho de no compartir ciertos gustos. Siendo sincero, me gustaría prohibir ciertas cosas, pero aprendí a respetarlas. Espero que ustedes hagan lo mismo.

Atentamente



PROYECTO MAYHEM

viernes, 11 de junio de 2010

Sábado 29 de Mayo '10

8:15.- Para que luego digan que los okupas somos perezosos. Después de un concierto punk en la sala Ars (con todo lo que conlleva la celebración de tan extraño acto en la isla, y que podría resumirse en esas sabias palabras que encumbraron a Hitler, Gandhi o Raphael: DARLO TODO), me sorprendo a mí mismo (gracias a Dios de vez en cuando lo sigo haciendo) madrugando para hacer de canguro en esta mañana de sábado. La satisfacción de un trabajo bien hecho solo lo empaña el stress que produce matar a 812 marcianitos y 331 zombies durante la jornada laboral. La niñata que esos ingenuos padres han tenido la valentía de encomendarme se pasa toda la mañana insistiéndome en ir al parque, lo que soporto con estoica paciencia. Con 3 años no puede valorarse la necesidad de estar preparado para una invasión alienígena!. Mesquineta.
18:30.- Tras una estresante mañana y una más que merecida siesta, voy a Ca'n Pol a tomar un café y ver tranquilamente el partido de fútbol de la selección española (más que nada para reirme de los entretenimientos que el vulgo parece disfrutar). Después de celebrar la emocionante victoria de España con unos cuantos chupitos, regreso a la okupa donde los vaivenes politoxicómanos me hacen recordar que hoy es Sábado. Unos colegas cocinan un sabroso cous-cous con cordero, lo que me recarga las pilas: entre unas cosas y otras llevaba 22 horas alimentariamente a base de croissants y cafés con leche (es el precio a un ritmo de vida frenético). Tras la cena, en vez de salir a emborracharnos por las calles, le damos una ostia (zas! en toda la boca!) a los convencionalismos y los allí reunidos nos enfrascamos cuan moros y cristianos en diversos debates, que van desde la frikada más absurda a las consabidas consignas anti-PP, aderezados con sustancias psicoactivas para darle diversión al momento, que dura bien pasadas las 5. Me obligo a acostarme para descansar, lo que sirve bien poco ya que